La Presidenta de la Auditoría advierte sobre la salud escolar en la Ciudad
03.03.2026
La investigación sobre el Programa de Salud Escolar (PSE) revela que la falta de personal de enfermería y la desarticulación entre hospitales y escuelas han debilitado la capacidad del sistema para garantizar la vacunación y el seguimiento de los estudiantes. Esa fragilidad se refleja en el aumento de patologías como el sarampión, la tos convulsa y la tuberculosis, que golpean con fuerza a niños, niñas y adolescentes. Entre 2024 y 2025, los casos de coqueluche se incrementaron en un 318%, mientras que las enfermedades febriles exantemáticas, como el sarampión y la rubéola, crecieron un 1212%, cifras que muestran la magnitud del retroceso sanitario.
El informe también advierte que el sistema escolar de salud no está preparado para enfrentar los riesgos derivados de la digitalización y las nuevas formas de adicción juvenil. La ludopatía online, el uso compulsivo de tecnologías y fenómenos como el ciberbullying y el grooming se expanden sin que existan protocolos de prevención ni dispositivos de salud mental específicos. La falta de una red articulada de contención deja a los jóvenes expuestos a problemáticas que afectan su desarrollo integral y que, en muchos casos, derivan en conflictos con la ley penal.
La conclusión es clara: el Estado no puede limitarse a detectar problemas en las aulas, sino que debe garantizar un entramado de cuidados que funcione de manera efectiva. De lo contrario, se perpetúan formas sistemáticas de desprotección social y sanitaria que ponen en riesgo a toda una generación. La coexistencia de enfermedades reemergentes y nuevas amenazas psicosociales configura un panorama crítico que exige respuestas urgentes y coordinadas.