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Los vecinos de Parque Patricios se niegan a volver a un edificio que aún no inspira confianza

20.03.2026

Pasadas las primeras horas del miércoles, la Guardia de Auxilio de la Ciudad levantó la clausura preventiva que pesaba sobre parte del complejo habitacional de Parque Patricios, y la fiscalía avaló el retorno de los ocupantes a sus departamentos. La decisión se basó en los trabajos de remoción de escombros y apuntalamiento realizados por la constructora a cargo, aunque la medida alcanza solo a las áreas consideradas aptas dentro del sector 2 del barrio Estación Buenos Aires . Sin embargo, lo que en términos burocráticos significaba el fin de una emergencia, para la mayoría de los residentes se convirtió en el comienzo de una nueva etapa de incertidumbre.

De las 175 familias desplazadas, apenas cinco decidieron regresar a sus hogares en las primeras horas después de la habilitación. El resto permanece en hoteles provisorios, con el plazo de estadía extendido hasta el 25 de marzo, pero sin certezas sobre lo que vendrá después . La decisión de no volver no es caprichosa: los vecinos reclaman que las condiciones de seguridad no están garantizadas y que los servicios básicos aún no funcionan con normalidad. “No hay luz. Dijeron que hoy la habilitaban, lo mismo con el gas, pero recién estaría todo listo entre el 21 y el 25. Mientras tanto, ¿qué hacemos?”, se preguntó Roxana Garay, vecina de la torre B, en declaraciones reproducidas por distintos medios .

El malestar se extiende también a la forma en que se comunicó la novedad. Muchos vecinos se enteraron por la prensa o por mensajes de último momento, sin una notificación formal que detallara los alcances reales de la reapertura. “La prensa se entera antes que nosotros. Supuestamente ya podemos volver, pero el edificio sigue en las mismas condiciones. No pensamos arriesgarnos”, expresó Micaela Galeano, quien lleva cinco años viviendo en el complejo . La desconfianza hacia los informes técnicos es otro de los puntos de conflicto: los residentes señalan que los peritajes fueron encargados a la misma empresa constructora que estuvo a cargo de la obra, la misma que, según denuncian, ya había recibido reclamos por filtraciones y problemas estructurales mucho antes del colapso .

“Nos preocupa que la misma constructora nos diga que está todo bien. Hace seis años que le hacemos reclamos. ¿Y en 15 días solucionaron todo? Nos lo asegura la misma empresa que dijo que el subsuelo estaba bien y se vino abajo”, cuestionó una vecina desde la puerta del hotel donde se aloja . El derrumbe ocurrido en la madrugada sepultó decenas de autos en la cochera subterránea y expuso una serie de falencias que, según los testimonios, ya eran conocidas: filtraciones generalizadas, humedad, grietas y un sistema de desagüe deficiente que, con cada lluvia, convertía los patios internos en piletas de acumulación de agua .

En medio de este clima, la fiscalía aclaró que la autorización no implica una habilitación general ni el levantamiento total de la clausura. El acceso sigue restringido en las zonas más comprometidas, y los vecinos que decidan volver deberán hacerlo bajo un esquema controlado, con áreas delimitadas donde no se permite la circulación. Para muchos, esa perspectiva resulta inviable. “Vamos a estar viviendo en medio de una obra, con todo lo que eso implica. Quieren que vivamos con zonas restringidas: hay lugares donde no vamos a poder pasar ni tocar nada. No se puede vivir así”, sostuvo Garay .

Mientras tanto, la empresa Constructora Sudamericana (Cosud), responsable del desarrollo del complejo en el marco del plan Procrear, continúa con las tareas de apuntalamiento y remoción de escombros. El Gobierno porteño, por su parte, desplegó operativos de asistencia que incluyen alojamiento, traslados para las escuelas y acompañamiento psicológico, aunque varios vecinos aseguran que ese apoyo llegó tarde o de manera insuficiente . En los grupos de WhatsApp de los residentes circula incluso una recomendación explícita: no regresar hasta que las condiciones de seguridad estén efectivamente aseguradas .

El temor a que la estructura pueda volver a fallar no es el único factor que mantiene alejadas a las familias. La falta de claridad sobre los plazos de las obras, la suspensión temporal de los créditos hipotecarios solo por 90 días y la incertidumbre sobre el futuro de los vehículos sepultados agregan capas de complejidad a una situación que se prolonga más de lo esperado . Algunos vecinos, como Anahí Grasso, cuya unidad en planta baja permanece clausurada, ya comenzaron a buscar alternativas de alquiler por fuera del complejo .

Mientras la fiscalía avanza en la investigación para determinar responsabilidades y los peritos de parte aún esperan poder acceder al predio para realizar sus propias evaluaciones, la vida cotidiana de estas 175 familias sigue en pausa. “Queremos volver a nuestras casas, pero en las mismas condiciones que estaban antes de que esto suceda”, resumió una vecina . La frase, que circula en cada reunión, en cada cartel pegado en las vallas, sintetiza el sentimiento general: el regreso está habilitado, pero la confianza, por ahora, sigue estando del otro lado del vallado.

Plagas en la Ciudad: un servicio clave para la salud pública con más presupuesto y menos control

19.03.2026

Un informe de la Auditoría General porteña encendió señales de alerta sobre el funcionamiento del programa durante 2024: falta de planificación, sistemas de control que no operan y una fiscalización muy limitada sobre las empresas contratistas, en un contexto de fuerte expansión del gasto público.

El documento advierte falta de planificación integral, debilidades en la fiscalización de las empresas contratistas y sistemas de control que no funcionan correctamente, en un programa que maneja recursos millonarios.

La política de control de plagas es clave en una ciudad densamente poblada como Buenos Aires. Mosquitos como el Aedes aegypti, transmisor del dengue, la proliferación de roedores o la presencia de alacranes y arañas representan riesgos sanitarios concretos si no existen políticas preventivas sostenidas.

Sin embargo, la auditoría detectó que la gestión actual funciona más como respuesta a urgencias que como una política preventiva organizada. No existe un plan anual con tareas definidas, cronogramas de intervención ni responsables asignados, por lo que muchas acciones se activan a partir de reclamos vecinales en lugar de responder a una estrategia anticipada.

La presidenta de la Auditoría porteña, Mariana Gagliardi, advirtió que estas falencias afectan directamente la capacidad del Estado para garantizar el servicio.
“El control de plagas es un servicio clave para la salud pública. Cuando no hay planificación ni sistemas de control que funcionen, la gestión pierde capacidad preventiva y de evaluación, atendiendo reclamos pero sin poder medir resultados ni evaluar si la política está funcionando”.

El informe también pone el foco en la evolución del presupuesto. Durante 2024 el programa ejecutó $7.028 millones, y el presupuesto vigente registró un incremento del 436% respecto del monto aprobado originalmente en la ley de presupuesto.

En otras palabras, el gasto se amplió de manera significativa sin que exista una planificación clara que respalde esa expansión. Además, se detectaron problemas en la coordinación del servicio. En algunas zonas de la Ciudad se realizaron contrataciones mensuales por vía de excepción, pese a que existía una licitación pública vigente con otra empresa adjudicataria para esas mismas áreas, lo que evidencia debilidades en la organización del sistema.

Las falencias más preocupantes aparecen en los mecanismos de control. El sistema de geolocalización que debía permitir verificar en tiempo real las tareas realizadas por las empresas contratistas se encuentra inoperativo, con información inexistente o incompleta.

Esto implica que no hay herramientas efectivas para comprobar si las intervenciones se realizan y en qué condiciones.
La fiscalización sobre las empresas también es muy baja. Durante 2024 los controles realizados por el área responsable alcanzaron un máximo del 33% en algunos meses y cayeron hasta el 6% hacia fin de año.

El informe detectó además inconsistencias en los registros de fumigaciones realizadas y dificultades para verificar si los reclamos vecinales se resuelven dentro de los plazos establecidos, ya que muchos registros ni siquiera incluyen la fecha de ingreso de los pedidos.

A esto se suman problemas en las condiciones de trabajo del propio personal, que en algunos casos debe llevar los equipos de protección a sus domicilios para limpiarlos ante la falta de infraestructura adecuada, con exposición a residuos de plaguicidas.

Para Gagliardi, estas falencias muestran la necesidad de revisar el funcionamiento del programa.
“Sin planificación ni control real sobre las empresas contratistas, se pone en riesgo tanto la salud pública como el uso eficiente de los recursos públicos”, señaló.

El diagnóstico que deja el informe es claro: un programa que maneja recursos millonarios pero que carece de herramientas básicas de planificación, seguimiento y control, lo que vuelve cada vez más difícil garantizar la eficacia del servicio en la Ciudad.

Autorizan nuevos aumentos en las cuotas de los colegios privados porteños

18.03.2026

El inicio del ciclo lectivo en la región del AMBA llega con un nuevo esquema de costos para las familias que optan por la educación de gestión privada. Tras las gestiones realizadas por las cámaras que agrupan a las instituciones educativas, las administraciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la Provincia de Buenos Aires oficializaron las nuevas escalas arancelarias que rigen a partir de este mes de marzo. Esta medida alcanza a los establecimientos que cuentan con diversos niveles de subvención estatal, los cuales deben ceñirse a los topes fijados por las autoridades educativas de cada jurisdicción.

En el territorio bonaerense, la Dirección General de Cultura y Educación autorizó un incremento que promedia el 6% para el arranque de las clases. Este ajuste se fundamenta principalmente en la necesidad de las instituciones de hacer frente a los aumentos salariales derivados de las últimas paritarias del sector docente, que representan la mayor parte de los costos operativos de las escuelas. De esta manera, los aranceles para el nivel inicial y primario en la provincia se ubican en una banda que comienza cerca de los 25.000 pesos para los colegios con el 100% de aporte estatal, pudiendo escalar por encima de los 110.000 pesos en aquellos casos donde el subsidio es mínimo.

Por su parte, la Ciudad de Buenos Aires también convalidó un esquema de actualización similar. En los establecimientos porteños, los nuevos valores para el nivel secundario parten desde los 36.000 pesos en las instituciones con máxima cobertura estatal, mientras que los liceos y escuelas técnicas con menor asistencia pública pueden alcanzar cuotas que rozan los 200.000 pesos. Desde la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la Provincia de Buenos Aires (AIEPBA) han señalado que estas actualizaciones resultan indispensables para garantizar el sostenimiento de los edificios y la calidad del servicio, especialmente tras un periodo de fuertes incrementos en los servicios públicos y gastos de mantenimiento.

El escenario para el futuro inmediato plantea desafíos significativos tanto para los directivos de los colegios como para las familias. Si bien estas subas permiten una actualización parcial de los ingresos de las escuelas, el sector permanece atento a la evolución de la inflación y a las próximas mesas de negociación salarial. En este contexto, se espera que las comisiones de aranceles mantengan reuniones periódicas durante el primer semestre para monitorear si los valores actuales logran cubrir el desfasaje financiero o si se requerirán nuevos ajustes antes de las vacaciones de invierno para asegurar la viabilidad de los proyectos educativos.

Nuevo Centro TUMO en Chacarita: avanza la obra y abrirá a mitad de este año

17.03.2026

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires avanza con la construcción de un nuevo Centro TUMO en el barrio de Chacarita (Comuna 15), una propuesta educativa orientada a adolescentes de entre 12 y 18 años que busca potenciar habilidades en tecnología, diseño y disciplinas creativas. El espacio, que comenzará a funcionar en junio de 2026, tendrá capacidad para más de 7.300 estudiantes y se proyecta como uno de los polos de formación más relevantes para jóvenes en este ámbito.

La obra se inició en agosto de 2025 y prevé finalizar en abril de 2026. Actualmente, los trabajos progresan según lo planificado, con intervenciones en mampostería, cielorrasos y revestimientos, además del desarrollo de la pasarela de acceso exterior junto a su cubierta y áreas complementarias. De manera simultánea, se ejecutan instalaciones eléctricas, de datos, conectividad, sistemas termomecánicos y contra incendios, informó el GCBA en un comunicado.

También avanzan distintos componentes estructurales y arquitectónicos del edificio, como la rampa principal, las escaleras, la estructura externa del ascensor y diversos elementos de terminación, incluyendo barandas, carpinterías y espacios de uso común como la grada principal.

Una vez en funcionamiento, el centro ofrecerá formación en modelado 3D, dibujo, cine, desarrollo de videojuegos, inteligencia artificial, música, fotografía y programación. Las actividades estarán acompañadas por equipos especializados que guiarán a los estudiantes a través de talleres y experiencias prácticas.

El nuevo edificio contará con una ubicación estratégica, con múltiples opciones de transporte cercanas, lo que facilitará el acceso desde distintos puntos de la Ciudad y el área metropolitana.

En paralelo, continúa la inscripción en las sedes ya operativas de Núñez y Barracas, donde jóvenes de la misma franja etaria pueden acceder a esta propuesta educativa gratuita enfocada en el desarrollo de competencias tecnológicas y creativas.

La Boca: renovaron el CeSAC 46 para ampliar la atención primaria

16.03.2026

El Gobierno de la Ciudad finalizó las obras de ampliación y remodelación integral del CeSAC 46, ubicado en la Av. Patricios 1941 del barrio de La Boca (Comuna 4).

Los trabajos se enmarcan dentro del plan de fortalecimiento del primer nivel de atención, que busca acercar los servicios médicos a los barrios y reducir la demanda en hospitales, priorizando la prevención y el seguimiento de los pacientes cerca de sus hogares, informó el GCBA en un comunicado.

La intervención incluyó una reorganización completa de la planta baja del centro de salud para optimizar la circulación y la atención. Tras las obras, el establecimiento cuenta con seis consultorios y dos boxes de atención, además de un vacunatorio ampliado y una nueva ubicación para la estación de enfermería, con el objetivo de agilizar la dinámica de trabajo del personal sanitario.

También se incorporaron nuevas áreas para mejorar el funcionamiento del centro, como una farmacia y un depósito propio para facilitar la entrega de medicamentos. A su vez, se reorganizaron los sectores de recepción, administración y la sala de espera, con el fin de brindar una atención más ordenada y cómoda para los pacientes.

Otro de los cambios fue la incorporación de un Salón de Usos Múltiples (SUM), destinado a talleres, actividades comunitarias y programas de promoción de la salud. Además, se sumaron dos sanitarios para uso exclusivo de los pacientes.

La remodelación también alcanzó la planta alta, destinada al equipo de salud, donde se acondicionaron nuevas oficinas y un espacio de descanso para los profesionales.

Desde el Ejecutivo porteño destacaron que la renovación del centro busca mejorar las condiciones de trabajo del personal y optimizar la atención a los vecinos, reforzando el rol del CeSAC 46 dentro de la red de salud pública de la Ciudad, especialmente en la zona sur.

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