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COVID-19 en la Villa 31: “No recibimos todavía ningún tipo de ayuda del Gobierno de la Ciudad”

22.4.2020

Tras la confirmación de un segundo caso de COVID-19 en la Villa 31, La Garganta Poderosa publicó el testimonio del primer caso confirmado con la enfermedad en el barrio.

Resguardando su identidad, la Garganta Poderosa publicó el testimonio de una mujer que se convirtió en el primer caso con COVID-19 en el Barrio Carlos Mugica. Villa 31. La mujer se encuentra internada en el Hospital Vélez Sarsfield. “Bueno, ante todo quiero empezar aclarando por qué prefiero resguardar mi nombre, aun cuando todos los registros oficiales ya cuentan con mis datos, porque me encuentro ahora mismo internada. Lamentablemente, hay una inmensa paranoia en los barrios y también mucha falta de información, que se traduce en miedos o en amenazas como las que vengo recibiendo desde que me diagnosticaron coronavirus. Y sí, lógicamente ahora tengo miedo yo también, por mi salud, por el hostigamiento y por la realidad en la que siguen viviendo mis vecinas y mis vecinos de la Villa 31. Para que se puedan imaginar, yo tengo 43 años y vivo en una pieza de 3 metros cuadrados con mi padre y mi madre diabética, que tienen 85 y 84 años. Pero eso no es todo: en el mismo piso viven otras tres familias, obligadas a compartir un baño para 13 personas… ¿Cómo podríamos entonces cumplir las normas de prevención? Y simplemente ´un baño´ no, un baño que suele quedarse sin agua, frecuentemente”, sostuvo la mujer.
En este mismo sentido, añadió: “Sin poder pensar en otra cosa, tengo la sospecha de haberme contagiado en un cajero automático, porque tuve que hacer una cola durante largas horas, una cola peligrosa para mí, porque va mucha gente por día y no se desinfecta permanentemente. Traté de conseguir alcohol más de una vez, pero escasea y cuando conseguimos, vale oro. ¿Quién no quiere cuidarse? Yo me corté dos remeras para usarlas de tapabocas porque no puedo comprar barbijos, necesito esa plata para comer”:
“El último viernes por la noche comencé a sentir los síntomas y, sin esperar demasiado, me acerqué hasta la salita del barrio, donde me derivaron al Hospital Rivadavia; ahí me hicieron el hisopado, me tomaron la fiebre y me mandaron a un cuarto en el segundo piso, donde estuve hasta el sábado a la noche. Ahí supe que mi análisis había dado positivo y me trasladaron hacia el Hospital Vélez Sarsfield. Ahora estoy internada acá, donde me faltan frutas para comer, pero la atención es buena. Y sí, mi condición es un poco más grave por ser asmática, pero ya no tengo fiebre y me siento mejor”, destacó la mujer.
“¿Por qué hablo? Porque me preocupan profundamente mi papá y mi mamá. Si bien ya se les acercaron alimentos y artículos de higiene desde la asamblea barrial de La Poderosa, a esta hora no recibimos todavía ningún tipo de ayuda del Gobierno de la Ciudad, ninguna, aunque la doctora de la salita me dijo que a mi casa llegaría una contribución de comida desde la Secretaría de Integración Social y Urbana. Pues ahora sé que no ha llegado. Es necesario que, al menos, vayan a hacerles el hisopado a mis padres en su propia casa, para no exponerlos, ¡porque todavía no los testearon! Al menos por una vez, nos tienen que escuchar”, concluyó la vecina del barrio popular.

El segundo caso

Por su parte, el referente de la Garganta Poderosa Nacho Levy transmitió en redes sociales la confirmación del segundo caso. Además, el dirigente social exigió al Gobierno de la Ciudad la habilitación de hoteles para las personas en riesgo. “Nos acaban de confirmar otro caso de coronavirus en la Villa 31, una mujer de 36 años, asmática, desempleada y con problemas renales: segunda vecina ya diagnosticada y todavía no aislaron ni siquiera a las 12 personas que compartían el baño con la primera contagiada”, señaló
“¿Sabés cómo podés ayudar? Exigiéndole al Gobierno porteño que habilite ya mismo todos los hoteles disponibles para las 1500 personas en grupos de riesgo dentro de las villas, que hoy debieran estar cumpliendo rigurosamente su aislamiento, si no fuera inviable por el hacinamiento que padecen en la ciudad más rica del país, con 150 mil viviendas ociosas, trabajadores amontonados y hoteles de 10 lucas nuestras para todos los recién aterrizados”, sintetizó el referente social.

Hospital Piñero: Coronavirus positivo en trabajador del CeSAC 14

22.4.2020

El Colectivo de Trabajadores del CeSAC 14, perteneciente al área programática del Hospital Piñero, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, reclaman condiciones de seguridad e higiene tras un caso positivo de uno de sus integrantes.

Para el personal del Centro de Salud y Acción Social que lleva tareas en el día a día, es vital «garantizar» la salud y protección de profesionales, administrativos, personal de limpieza y de seguridad. Para eso, es necesaria la elaboración de protocolos actualizados de manera permanente, que se otorguen licencias para trabajadores mayores de 60 y trabajadores pertenecientes a grupos de riesgo y de cuidadores.
También exigen la implementación de protocolos específicos para abordar situaciones de contagio en trabajadores de la salud y un plan de contingencia; «sumado a la puesta en marcha de equipos de trabajo rotativos según las necesidades de nuestro centro y de la comunidad», indicaron.
«El día 10 de abril pasado se confirmó el diagnóstico positivo para COVID-19 de unx de lxs profesionales del CeSAC 14, motivo por el cual la institución permaneció cerrada la semana del 13 al 17 de abril. En función de ello todxs lxs profesionales debimos permanecer aislados en nuestros hogares, junto a nuestros
familiares convivientes», señalaron los trabajadores.
Luego, acusaron al ministerio de Salud porteño por no realizar controles: «A pesar que fue solicitado por lxs trabajadorxs la realización de testeos para descartar o confirmar posibles contagios, las autoridades del Ministerio de Salud de la CABA se negaron a autorizar los hisopados a las personas con contacto estrecho, aun habiendo varios casos que presentaron síntomas leves».
Desde la óptica del personal, «lamentablemente la falta de estrategias y el abordaje adoptado por las autoridades
de salud del GCBA ha dejado al margen nuestra posibilidad de incidir y participar, como así también excedido nuestras decisiones».
Y agregaron que «las acciones llevadas a cabo ante casos de COVID confirmados en personal de salud y la referencia constante a la adecuación o no a las definiciones de «caso» para activar los protocolos, demuestra la falta de un plan de acción claro a seguir en tales situaciones, que deja a lxs trabajadorxs libradxs a su suerte y a la comunidad
bajo la incertidumbre sobre el funcionamiento adecuado y sostenido del sistema de salud. Los protocolos resultan rígidos y desacordes frente a la situación sanitaria actual, sumamente dinámica y cambiante».

Desidia y abandono: una anciana muerta y 27 infectados de Covid-19 en dos geriátricos de CABA

22.4.2020

El martes por la noche salió a la luz el caso del geriátrico en el barrio porteño de Belgrano donde 19 adultos mayores dieron positivo al hisopado. Este miércoles se hizo pública la situación en un geriátrico de Parque Avellaneda donde murió una anciana y hay al menos 8 infectados. El abandono y el lucro empresarial ponen en peligro la salud del grupo de mayor riesgo.

El geriátrico Apart Incas fue evacuado durante la noche del martes, luego de la denuncia vía mail presentada el día lunes por un familiar de uno de los ancianos internados allí. Desde esa evacuación el lugar permanece clausurado por orden judicial.
La Fiscalía General de la Ciudad ordenó que se abriera una investigación ante la falta de respuestas de las autoridades del lugar y recién a partir de esa orden desde el Gobierno porteño ordenaron la intervención del SAME.
A raíz de este escándalo que ya empezaba a conocerse a través de los medios, a las autoridades del geriátrico San Lucas, de Parque Avellaneda, no les quedó otra que informar lo que estaba pasando.
El modus operandi fue igual de escandaloso: a través de mensajes de Whatsapp, les pedían a los familiares que se llevaran a los ancianos. En ese lugar, además hubo una víctima fatal: una anciana de 90 años que falleció el sábado, pero que según cuenta su hijo, recién obtuvieron el resultado de los análisis que dieron positivo para coronavirus este lunes. Además, denunció que en el acta de fallecimiento indicaron “paro respiratorio y neumonía grave” y no coronavirus, como finalmente se comprobó que fuera la causa de la muerte.
En el barrio de Belgrano, las autoridades del geriátrico dijeron a los medios que se comunicaron desde el día sábado con funcionarios del Gobierno de la Ciudad, apenas conocieron el caso de un enfermero que presumiblemente fue el primer contagiado en el lugar.
La directora médica de la institución justificó el accionar diciendo que “no fue un abandono” y que “hemos llamado al Gobierno de la ciudad y hemos obedecido”.
Según ella, las autoridades les indicaron que llamaran a las obras sociales pero “ninguna se quiso hacer cargo de sus afiliados”. Uno de los apoderados además declaró que se encontraban sin personal médico y que “nadie quiere trabajar allí”.
Lo cierto es que quienes (sobre todo en estas situaciones) deberían cuidar la salud de los adultos mayores, se pasan la pelota y se deslindan de cualquier responsabilidad. De hecho cuando llegaron las ambulancias del SAME al edificio ubicado en la calle Los Incas ayer por la noche, no había ninguna autoridad en el lugar.
Según denuncian los familiares los ancianos se encontraban al cuidado de “un electricista y una persona que hace mantenimiento” y cuentan que se enteraron de la situación a través de un mail que recibieron el domingo que decía que tenían que ir a retirar a los ancianos porque no había personal médico que se hiciera cargo de ellos.
La hija de uno de los internados declaró ante los medios que “gracias a que los familiares nos movimos esto se hizo público y se hisopó a todas las personas. Nosotros tenemos recursos y gente conocida que nos ayudó, pero ¿qué pasa con aquellos que no tienen las mismas posibilidades que nosotros?”. Vale aclarar que las cuotas de ese geriátrico llegan, algunas, a los $180.000. Lo que nos lleva a pensar cuál será la realidad en los lugares donde se encuentran alojados aquellos de menores recursos.
La situación no fue muy distinta en Parque Avellaneda: los familiares denuncian que desde el sábado los 45 residentes del lugar se encontraban al cuidado de sólo dos enfermeras que “hacen lo que pueden”, según declaró esta mañana una de las familiares a los medios, sin la asistencia y seguimiento médico adecuados. Además contó que están reclamando que hagan los testeos correspondientes. Debido a esta escandalosa situación el PAMI decidió recién hoy trasladarlos a otros establecimientos.
Eduardo Pérez, titular del PAMI, apareció recién este último miércoles en la institución para indicar los traslados, y argumentó que tomó la decisión porque no se estaba cumpliendo con lo acordado y que desde el sábado ningún profesional médico realizaba seguimiento de la salud de los ancianos del lugar.
En ambos casos el deslinde de responsabilidades estuvo a la orden del día. Tomala vos, damela a mí, y en el medio se encuentran los ancianos que habitan en los 478 geriátricos registrados en la Ciudad.
Los familiares en el caso del barrio de Belgrano, indicaron que presentaron una denuncia contra Luis Megyes y su socio, los dueños del lugar, por “abandono de persona y responsabilidad en la propagación de COVID 19”.
En el otro establecimiento, las familias elevaron sus reclamos contra el PAMI para que se realicen los testeos correspondientes, y también contra el asilo por no informar de la situación. Allí intervino el juez federal Rodolfo Canicoba Corral.
Otro gran problema es la situación de vulnerabilidad y exposición en la que se encuentra el personal de la salud, tomando en cuenta como se cree, que ingresó el virus: en ambas instituciones estaba vigente la normativa de que nadie entraba ni salía de los edificios, a excepción del personal de cuidado de los ancianos.
La falta de condiciones a las que están expuestos las trabajadoras y trabajadores de la salud representa un peligro no sólo para ellos y sus familias, sino también para los pacientes en general y en especial para los mayores de 65 años.
En declaraciones a los medios, Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad, planteó que uno de los problemas es que a los trabajadores de esos geriátricos se los mantiene con bajos sueldos además de que no son considerados personal de la salud. Muchos viven en zonas carenciadas y tienen mayor probabilidad de contagio. Resaltó que estos es un alto riesgo para los adultos mayores, sobre todo teniendo en cuenta que el 70% de las personas que contraen el virus son asintomáticas.
Las pésimas condiciones en las que trabajan son absoluta responsabilidad tanto de los dueños de los geriátricos como del Gobierno de la Ciudad, que al igual que el nacional (en el caso de las trabajadoras y trabajadores de la salud pública), permiten y sostienen esta situación.
Desde que empezó la pandemia y la cuarentena obligatoria, vimos cómo las autoridades tanto a nivel nacional como a nivel municipal no se cansaban de repetir que la prioridad son los adultos mayores.
Pero la realidad mostró la otra cara, como el escándalo de las largas filas de jubiladas y jubilados para cobrar sus míseras jubilaciones, en los bancos de todo el país, luego se sumó la restricción de circulación inconstitucional que quería imponerle el Gobierno de la Ciudad. Aunque luego Rodríguez Larreta tuvo que retroceder, debido al escándalo que suscitó y ahora a aquellos adultos mayores que quieran salir, se les indica que llamen al 147.
Ahora sale a la luz este escándalo en uno de los geriátricos más exclusivos, donde queda a la vista no sólo la inexistencia de un protocolo de actuación para casos de emergencia sanitaria en instituciones donde se encuentra el sector más vulnerable de la población, sino también una larga cadena de negligencia por parte de los dueños y las autoridades médicas de este tipo de instituciones, las obras sociales y los gobiernos. Esto pasa cuando la salud de los ancianos también es un gran negocio.
Para que esto no ocurra más es necesario que todos los geriátricos privados pasen a la órbita estatal y dependan del Ministerio de Salud. A su vez, sus trabajadores y los familiares deben organizarse en Comisiones de seguridad e higiene en cada lugar para decidir cuáles son las necesidades y también puedan controlar que estas se cumplan.
Sólo de esa manera podrá garantizarse el cuidado necesario de los adultos mayores, que son la población de mayor riesgo, y de las trabajadoras y trabajadores que los asisten.

“La gente en las villas pensaba que el coronavirus afectaba exclusivamente a otro sector social”

21.4.2020

Por Mariano Nieva

El Padre Lorenzo “Toto” de Vedia, párroco de la Iglesia de Caacupé en la Villa 21/24 de Barracas y referente del equipo de curas villeros, dialogó sobre la crisis sanitaria. “En nuestro barrio el lema ‘Quedate en tu casa’ significa ‘Quedate en tu barrio’”.

El Padre Lorenzo “Toto” de Vedia es sacerdote y hace varios años está al frente de la parroquia Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé en la villa 21/24 de Barracas. Analizó los embates del coronavirus sobre los barrios populares, la preparación para contener socialmente a los vecinos el día después de la pandemia, el encuentro que tuvieron los curas villeros en Olivos con el presidente Alberto Fernández y muchos temas más.

Iniciada hace varios días la cuarentena en todo el país. ¿Cómo ve el cumplimiento de la misma en el barrio, teniendo en cuenta la realidad en la que viven la mayoría de las familias?
PT: Acá en la villa 21 y en todos los barrios populares se respeta bastante. La gente tiene la decisión de vivir la cuarentena. Quizás al principio no se entendía bien que significaba esta medida de confinamiento obligatorio porque cuando se comenzó a hablar del coronavirus los vecinos pensaban que era una enfermedad exclusivamente de otro sector social. Finalmente con el correr de los días empezó a tomarse con mucha más seriedad y responsabilidad.

Tal vez la mayor preocupación ante la posibilidad del contagio del coronavirus sea el hacinamiento y la cantidad de vecinos que habitan en estos lugares.
PT: Claro, y lógicamente tenemos conciencia que en muchos casos cuesta quedarse dentro de las viviendas, aunque la mayoría lo hace. Pero también hay mucha gente que tiene que ir a buscar el almuerzo en algún comedor o salir a hacer pequeñas compras para el día en los negocios de cercanía ya que los más humildes no pueden hacer grandes gastos y acumular alimentos. Por otro lado, en estos lugares hay un sentido de solidaridad muy grande donde los vecinos y las vecinas están muy preocupados por asistir a los abuelos que están solos. Por eso los curas, colaboradores y colaboradoras decimos que en las villas el lema “Quedate en tu casa” significa “Quedate en tu barrio”.

¿Cuál es el trabajo puntual que están haciendo las Parroquias en medio de la pandemia, teniendo en cuenta que las Iglesias en las villas son históricamente una gran referente para sus habitantes?
PT: Puntualmente las parroquias y capillas de las villas están abiertas todo el día porque son, como bien decís, referentes muy importantes para el territorio y para los requerimientos de todo tipo de los vecinos y las vecinas. Nuestras iglesias son como las intendencias del barrio. La gente viene por un difunto, un incendio, porque necesitan medicamentos, se acabó la garrafa o no tienen dinero para cubrir la habitación del hotel. Y si bien no siempre podemos resolver todos los casos, intentamos siempre dar alguna respuesta.
Por eso, hoy más que nunca en medio de este contexto de la cuarentena y la pandemia, estas situaciones se tiñen de más necesidad.
También, estamos abriendo nuestros espacios para aquellos que no pueden hacer la cuarentena en sus casas, sobre todo los adultos mayores. Armamos toda una organización para esto. Trabajamos en conjunto con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) y ahora estamos haciendo un relevamiento con las Organizaciones Sociales de la Villa 21.24 de la cantidad de adultos mayores que hay. Si están solos tratamos que sigan quedándose en su domicilio. En cambio si están viviendo con otros, les proponemos que voluntariamente se aíslen en estos lugares que estamos preparando en distintos puntos de la ciudad.

Otro desafío que plantea esta situación tan delicada es la necesidad de asistir alimentariamente a una cantidad mayor de personas. ¿Qué medidas tuvieron que tomar al respecto?
PT: Con los alimentos hemos tenido que reforzar todos los servicios de los 8 comedores que tenemos en distintos puntos de nuestra jurisdicción. Por ejemplo en nuestra Iglesia de Caacupé todos los días entregamos unas 900 raciones de comida que la gente viene a retirar en recipientes plásticos. Y en algunos casos también ofrecemos ayuda económica para que las familias puedan comprar sus alimentos.

Hace unas semanas un grupo de curas de las villas se reunieron en Olivos con el presidente Alberto Fernández. ¿Qué se puede contar del encuentro?
PT: Efectivamente, el presidente nos convocó al equipo de curas villeros de Capital y Gran Buenos Aires a una reunión en la quinta de Olivos. Allí nos dirigimos un pequeño grupo en representación del resto de los sacerdotes que vivimos en estos barrios obreros y compartimos un almuerzo muy cálido y cordial. En el encuentro, Alberto Fernández se mostró muy predispuesto a mantener comunicación permanente con nosotros mostrándose además muy interesado en el trabajo que hacemos. Valoró mucho nuestra tarea social y pastoral y nosotros nos pusimos a disposición para lo que, desde el gobierno nacional, les pareciera que podamos aportar.
A su vez, tengo la impresión que tenemos un presidente que nos cuida, actúa con responsabilidad y quiere a los argentinos y argentinas.

Con el paso del tiempo, el Papa Francisco se fue convirtiendo en una figura central de la política internacional. Y hace unos días lanzó una frase que retumbó en todas partes, “Nadie se salva sólo”. ¿Cuál considera que es su rol en este contexto de gran crisis sanitaria y económica a escala mundial?
PT: “Nadie se salva solo” es una gran consigna del Papa Francisco y tiene que ver con la esencia del cristianismo. La frase además, viene muy bien en estos tiempos en los cuales hace poco en nuestro país, y en muchos lugares del mundo hoy, se instalaron gobiernos neoliberales con su lógica del sálvese quien pueda. Entonces, o salimos entre todos o no sale nadie. Y esta será la gran enseñanza que nos deje esta pandemia. Ya no alcanzará con el progreso material e individual sino que la humanidad tendrá que marchar hacia un mundo más justo y solidario. Por eso, los sacerdotes de las villas y asentamientos compartimos el mismo espíritu de un Papa que a la distancia nos sigue inspirando.

La última. ¿Qué piensa el equipo de curas sobre el después de la cuarentena y del coronavirus en cuanto a las consecuencias socioeconómicas que van a sufrir los habitantes de estos barrios populares?
PT: Pensamos que va a ser muy difícil lo que vendrá después. Si bien por estos días nos sigue preocupando la posibilidad de que mucha de nuestra gente pueda contraer el virus, sabemos que las consecuencias económicas van a ser muy graves para las familias.
No olvidemos que veníamos arrastrando desde los últimos años, un fuerte déficit por la falta de trabajo y de poder adquisitivo de una gran parte de nuestro pueblo. Por supuesto que la pandemia profundizó esta situación e hizo que veamos hacia adelante un panorama de muchas necesidades para afrontar. Por eso es que cuando todo esto pase debe haber un replanteo de las políticas sociales. Como también tenemos claro que esta enfermedad y sus consecuencias le va a pegar muy fuerte a la clase media que es la que en gran medida le da trabajo a los más pobres con empleos para tareas domésticas o changas de todo tipo.
Para poder colaborar con alimentos no perecederos, elementos de limpieza e higiene personal. Comunicarse con la Iglesia de Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé de la Villa 21/24 de Barracas al 4302-3643. (Osvaldo Cruz 3470 – CABA)

Ya hay 18 fallos contra el Gobierno de la Ciudad por la falta de insumos en hospitales porteños

22.4.2020

Se trata de denuncias de los trabajadores de la salud que exigen elementos de protección contra el coronavirus. El insumo más reclamado por médicos y enfermeros es el barbijo N95.

Desde que comenzó la pandemia del coronavirus, se dictaron 18 fallos contra el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta por la falta de insumos en los hospitales porteños. En los últimos días, la Justicia laboral dictó catorce medidas cautelares ante el reclamo de enfermeros por la falta de protección, según confirmó Mariana Chiacchio, integrante del Centro de Abogadxs por los Derechos Humanos (Cadhu) y una de las responsables de las presentaciones judiciales.
Son en total, 18 fallos de la Justicia porteña que ordenan al gobierno porteño a proveer los insumos de protección al personal de salud. También hay un fallo contra una entidad privada, el Hospital Italiano, donde al menos 15 trabajadores se contagiados de coronavirus, de acuerdo a las palabras de propia institución.
En todos los casos, se repite la carencia de Equipos de Protección Personal (EPP) contra el Covid-19. En particular, el insumo más reclamado por médicos y enfermeros es el barbijo N95, que deben destinarse al personal que está en contacto directo con pacientes contagiados, y los barbijos quirúrgicos para el resto del personal de los centros de salud, que son descartables.
Desde el Ministerio de Salud porteño indicaron: “Se adelantaron las compras de todo el año e insumos no faltan. Tenemos stock por un tiempo determinado para abastecer a todos los hospitales porteños”. “Estamos yendo hospital por hospital para revisar”, agregaron.
Son seis los hospitales porteños alcanzados por las medidas cautelares. La jueza María Elena López hizo lugar a los amparos de enfermeros y enfermeras que se desempeñan en distintas áreas del Hospital General Parmeiro Piñero; el Materno Infantil Ramón Sardá; y dos hospitales generales de agudos: el Pirovano y el Vélez Sarfield. Ya había fallos contra el Tornú (general de agudos), Moyano (psiquiatría) y Piñero.

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